¿Hay otra vida?
Esta es la pregunta que se hace todo ser humano, algunos dicen que no, otros que si y muchos no saben.
De aquellos que dicen que no existe otra vida, hay un gran número que desearían tener alguna evidencia que al final del camino existiese otra vida, pero no la hayan. Dentro de los que dicen que si, también existen muchos que lo dicen con esperanza, pero no tienen ni la certeza ni las pruebas para sustentar su creencia, y los que no lo saben se encuentran en la profunda ignorancia.
Pero existe un grupo particular, y son aquellos que profesan algún tipo de religión cuyo principal libro es la Biblia y no saben o no creen que exista la posibilidad de trascender este mundo. Pero esto no es nada nuevo, ya hace dos mil años maestros de la Torá tenían el mismo problema.
Hechos 23:8
8 Porque los saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu; pero los fariseos afirman estas cosas.
Puede observarse que en la época de los apóstoles los maestros de la escritura estaban divididos, los saduceos no creían que los muertos volvieran a vivir pero los fariseos si lo creían. Jesús una vez se enfrentó con los saduceos acerca de este tema:
Mateo 22:23-28
23 Aquel día vinieron a él los saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron,24 diciendo: Maestro, Moisés dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano se casará con su mujer, y levantará descendencia a su hermano.25 Hubo, pues, entre nosotros siete hermanos; el primero se casó, y murió; y no teniendo descendencia, dejó su mujer a su hermano.26 De la misma manera también el segundo, y el tercero, hasta el séptimo.27 Y después de todos murió también la mujer.28 En la resurrección, pues, ¿de cuál de los siete será ella mujer, ya que todos la tuvieron?
Los saduceos tenían una forma de demostrar que era imposible que los muertos resucitaran de nuevo, utilizaban para ello la misma escritura. Esta decía lo siguiente:
Deuteronomio 25:5
5 Cuando hermanos habitaren juntos, y muriere alguno de ellos, y no tuviere hijo, la mujer del muerto no se casará fuera con hombre extraño; su cuñado se llegará a ella, y la tomará por su mujer, y hará con ella parentesco.
En otras palabras, si una mujer quedaba viuda y sin hijo barón, la mujer no debía de buscar a un extraño para casarse de nuevo. Debía hacerlo con su cuñado (La razón de esto es otro tema)
Partiendo de este hecho los saduceos le proponen a Jesús el problema de siete hermanos, donde cada uno al morir compartió a la misma mujer por esposa, por cuanto con ninguno de ellos logró ella tener hijos. Al final la mujer también muere. Para los saduceos esta era la forma de demostrar que los muertos no volvían a vivir de nuevo, puesto que si así fuera entonces en la otra vida ¿De cuál de los siete hermanos sería esposa la mujer?
Pero Jesús no solamente les indica su equivocación sino también su desconocimiento de la escritura:
Mateo 22:29-32
29 Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios.30 Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo.31 Pero respecto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando dijo:32 Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.
Jesús responde dos cosas al mismo tiempo: Enfáticamente dice que si hay vida después de la muerte, pero dice además que las relaciones matrimoniales de esta tierra no se conservan en la otra vida. No hay casamientos ni la gente se casa allí, por lo tanto hombres y mujeres que eran pareja aquí dejan de serlo allá. Por eso es que los viudos se pueden casar de nuevo mientras vivan en la tierra.
Jesús aprovecha para demostrarles a los saduceos que los muertos efectivamente viven después de morir. Puesto que el mismo Dios al decir que él es el Dios de Abraham Isaac y Jacob (Los mismos murieron hace muchos cientos de años) establece que los tres están vivos en otro lugar ya que de no ser así Dios sería un Dios de gente muerta, y Dios es un Dios de gente viva.
Pablo analiza desde el punto de vista de la lógica la situación de aquellos que no creen que los muertos resucitan:
1 Corintios 15:16-19
16 Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó;17 y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados.18 Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron.19 Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres.
- Si alguien no cree que los muertos resucitan, entonces no puede creer que Jesús lo haya logrado
- Si no cree que Jesús resucitó entonces la fe que profesa en Jesús es una fe sin sentido (vana)
- Para esta persona los que murieron creyendo en Jesús entonces tampoco resucitarán, por lo que no tiene sentido, pasarse la vida creyendo en Jesús, fue una pérdida de tiempo y somos dignos de lástima
En otras palabras: ¿Para que pierden el tiempo de su vida atados a una religión los creyentes que no creen en que los muertos viven de nuevo?
Entonces resumiendo:
La Biblia establece que efectivamente hay vida después de esta, también enseña que las relaciones que tuvimos con otras personas aquí ya no se mantienen. Queda aún la pregunta por responder:
¿Nos reconoceremos en la otra vida?
Jesús contestó esto con una parábola:
Lucas 16:19-31
19 Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez.20 Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas,21 y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas.22 Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado.23 Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.24 Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama.25 Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado.26 Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá.27 Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre,28 porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento.29 Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos.30 Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán.31 Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.
Obsérvese que el rico reconoce a Abraham y a Lázaro, también Abraham reconoce al rico y a Lázaro. Esto demuestra que si nos reconoceremos en la otra vida aunque ya no tendremos las relaciones que teníamos en la tierra al morir.
Pero de esta parábola se desprende otro tema interesante, y es que aunque todos viviremos después de la muerte, no todos llegarán al mismo lugar:
22 Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado.23 Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos,
Y hay algo mucho más interesante:
El hecho de que una persona crea en la resurrección de los muertos no es lo que decide a cual lugar de estos irá:
Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.
Entonces: ¿Qué es lo que decide el lugar adonde se dirige cada uno?
Eso...... es otro tema.

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